La cultura de la perfección pasa factura a los jóvenes

La presión por cumplir con los cánones de belleza actuales se ha convertido en una de las principales preocupaciones entre la población joven. Expertos en salud mental y educación alertan de un aumento de la insatisfacción corporal, la ansiedad y otros problemas derivados de la exposición constante a ideales físicos poco realistas.

En la última década, las redes sociales como Instagram o TikTok han transformado la manera en que los adolescentes perciben su imagen. A través de estas plataformas, millones de jóvenes consumen a diario contenidos protagonizados por influencers que muestran cuerpos considerados «perfectos», muchas veces retocados con filtros o herramientas digitales. Esta comparación constante afecta directamente a la autoestima de quienes no encajan en esos estándares.

Fotografía: Influencers/Fuente: Pexels

Según la Escola de Salut Sant Joan de Déu y otros expertos, uno de los fenómenos más preocupantes es el regreso de la delgadez extrema como ideal estético, sobre todo en chicas jóvenes. Aunque en años recientes se avanzaba hacia una mayor diversidad corporal, la tendencia actual parece retroceder, ya que se refuerzan modelos físicos difíciles de alcanzar y, en muchos casos, poco saludables.

Las consecuencias ya son visibles. Los profesionales sanitarios advierten de un incremento en los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), así como de comportamientos obsesivos relacionados con la apariencia: dietas restrictivas, ejercicio excesivo o rutinas de cuidado personal desproporcionadas. También se ha detectado un creciente interés por tratamientos estéticos a edades cada vez más tempranas.

Además, este problema no afecta únicamente a las mujeres, cada vez más jóvenes varones reconocen sentirse presionados por alcanzar cuerpos musculados o definidos, lo que amplía el impacto de estos estándares a toda la población juvenil.

«Estamos hablando de una época en la que ya no es ser, sino parecer», señala el psicoterapeuta y psicólogo, Mariano Salinas, en el Heraldo de México. Así, se destaca la importancia de educar en el pensamiento crítico y en el uso responsable de las redes sociales. Las familias y la escuela juegan, en este sentido, un papel clave para reforzar la autoestima y promover una visión más realista y saludable del cuerpo.

Ante esta situación, es necesario reclamar medidas que fomenten la diversidad corporal y limiten la difusión de contenidos que promueven ideales dañinos. Se podría regular el uso de filtros en publicidad o la inclusión de mensajes educativos en plataformas digitales.

Fotografía: Cinta métrica/Fuente: Pexels

El retorno a la delgadez insana, una piel perfecta o los cuerpos «fit» o tonificados afectan a la salud mental. Se comparan constantemente y llegan a los problemas físicos y baja autoestima. Las nuevas tecnologías han mejorado muchos aspectos de nuestra sociedad, pero ha empeorado otros tantos. Las redes sociales, los influencers, las publicidades y los filtros, que normalizan características faciales imposibles, son problemas que aún están por regular. Por el bienestar de los más jóvenes.

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