Ayudar a los demás, más fácil y cerca de lo que parece  

Cada vez es más sencillo hacer un voluntariado y está más cerca de lo que se piensa. Además, iniciativas como el Programa de Voluntariado Joven de Castilla y León ofrece actividades para que los jóvenes se animen a probar estas actividades

El voluntariado es, para la mayoría, un concepto familiar; casi todos conocemos a alguien que dedica su tiempo a los demás. Lo que a menudo queda fuera del radar son los voluntariados más pequeños y cotidianos. Coordinar una carrera popular, dinamizar los fines de semana de un grupo de niños o, simplemente, mitigar la soledad de un anciano durante el café de la tarde.  

Después de momentos sociales complicados como el de la pandemia, sumando los cambios en los intereses de los jóvenes, son varias las asociaciones como el PJV de Castilla y León o Unicef que han visto reducido el número de voluntarias en los últimos años. Además, las entidades se enfrentan a la percepción de “pérdida de tiempo” que tienen muchas personas. Aun así, sigue habiendo miles de personas que dedican parte de su tiempo libre a ayudar a los demás sin recibir nada a cambio.  

Hay voluntariados con mucho impacto como viajar a un país en vías de desarrollo para ayudar a la gente de allí que lo necesita, pero también, hay otros más humildes, del día a día, en los que se ayuda a personas cercanas. Los hay de todo tipo y condición, pues hay muchas formas de ser. 

La mayoría de ellos solo necesitan ganas, compromiso y unas pocas horas a la semana. Y a cambio, no solo recibes el impacto social que pueda tener tu trabajo, sino que, además, son muchas las personas que destacan la cantidad de personas nuevas que han conocido, las habilidades que han adquirido o la posibilidad que le ha ofrecido de salir de su rutina. 

Testimonios cercanos

Como ya se ha comentado, los voluntariados son accesibles para todos, desde tu amigo de toda la vida, hasta personas de fuera que deciden hacerlo aquí en España. Es el caso de Eliah y de Auguste, dos chicos de 18 años procedentes de Alemania y Francia respectivamente, que gracias al Cuerpo Europeo de Solidaridad están en Valladolid realizando el suyo: “Para mí era que después del colegio no sabía bien qué hacer porque iba muy rápido y por eso decidí ir a otro país para aprender mejor castellano”, relata Eliah. Para Auguste es un poco distinto, pues el año que viene va a estudiar en España y está aprovechando para mejorar su español, mientras que ayuda a otros.

Ambos afirman que es una experiencia enriquecedora y que están disfrutando mucho. “Pienso la barrera de la lengua, en primer lugar, es un poco difícil para mí porque no hablo muy bien español, pero lo entiendo bastante”, comenta Auguste. Por otro lado, Eliah  tuvo alguna que otra complicación durante las primeras semanas. Cuenta que lo que más le ha costado ha sido  adaptarse a la personalidad de los españoles, pues es muy diferente a la de su país, lo que supuso una barrera para él. “Pero no es mejor o peor, es algo diferente”, aclara.  

Para otras personas, el voluntariado puede ser una manera de mantener la mente ocupada en un momento complicado. “Cuando decidí hacer voluntariado, estaba un poco mal por problemas familiares y busqué un trabajo que me ayudara a mejorar mi calidad de vida. Era una buena opción para mantenerme más ocupada y distraerme un poco.”, relata Sandra, estudiante de cuarto curso de Criminología por la UVa.  

Ahora mismo, como ella dice, “está de parón” porque tiene que hacer el TFG, entre otras cosas, pero eso no significa que no pueda interesarse en un futuro por retomar este tipo de iniciativas. Sumando todas sus experiencias, como ser mentora en la UVa, ayudar a personas en riesgo de exclusión social a encontrar trabajo, concienciar sobre el medioambiente y entrenar a niños pequeños no duda en recomendar a una persona hacer voluntariado. “No es solo que tú te dediques a ayudar a los demás, sino que también te viene muy bien a ti, porque aprendes y te hace replantearte muchas cosas». 

Lo mejor son las experiencias que acumulas y te llevas en el corazón empiezan desde el inicio del voluntariado. Lucía, estudiante de Enfermería por la UVa, no dudó en acercarse a preguntar a las personas que hablaron sobre el tema en su facultad. “Un día estaba en la universidad y vi a una persona en el hall que estaba con los formularios y me acerqué a ver qué ofertaba. Me apunté, rellené el formulario y me contactan mensualmente con voluntariados”. Los que más le gustan son de ocio y tiempo libre y son los que intenta buscar, pero no se cierra a otras opciones.    

Todas las experiencias tienen sus partes buenas y sus partes peores. Lucía cuenta que se apuntó al voluntariado de la Vuelta Ciclista y que ese día tuvo un pequeño problema. “Me mandaron a un punto en el Pinar y yo como no tengo coche tuve que ir en bus y luego andando, fueron 40 minutos. Cuando llegué me di cuenta de que me mandaron un correo a las 8 de la mañana de que este punto ya no hacía falta y estuve ahí como 3 horas en el Pinar porque no me di cuenta”, pero añade que facilitan mucho las cosas y que le va muy bien

Hecho por: Marcos Blázquez

Noemí cuenta que ella se apuntó después de venir de ERASMUS porque echaba de menos relacionarse con más personas y gente de otros países. Destaca que ha tenido un desarrollo personal hasta ahora. “Yo he notado que he podido gestionar las situaciones de distinta manera, con cualidades que piden ahora. Eso lo puedes desarrollar en tu día a día, pero es una evolución mucho más lenta. Vale la pena”. Desde 2019 no ha parado en hacer distintas actividades ya sean más grandes, como los Cuerpo Europeo de Solidaridad, o más locales, como acompañar a gente durante los findes de semana. 

Como el resto de los testimonios, no duda en recomendar esta experiencia, aunque cueste un poco relacionarse. “Aunque digas que te cuesta hablar con las personas, o eres más tímida, recomendaría la experiencia. Es algo que estaría bien que todo el mundo lo hiciese”. Lo único que mejoraría de la experiencia es la gestión de algún programa o el tema de estar presentes en las redes sociales. “La publicidad en redes es increíblemente importante, hay muchísima competencia, de todos los niveles, y entonces cuesta más darte visibilidad, y monetariamente es un poco imposible poder destinar dinero. Se intenta hacer lo que se puede”. 

Esa necesidad de ayudar a la gente está dentro de las personas y gente como Celia empieza desde más joven. “Voy a hacer 5 años este año”, comenta la joven de 21 años y añade que empezó porque tenía la necesidad de ayudar, de acompañar y de hacer feliz a la gente. “Hago todos los años infancia, juventud y familia, es decir, estamos con niños y les ayudamos a los deberes, los escuchamos porque en sus casas tienen malas situaciones. Luego en verano son dos semanas de voluntariado intensivo y ahí estoy con personas sin hogar”. 

Leyendo todas estas experiencias solo se puede sacar una conclusión: estas andanzas proporcionan un crecimiento personal muy grande y mucha satisfacción, queriendo siempre hacer más. Es una experiencia que todos recomendarían o como dice Celia: “Yo lo recomiendo cien por cien, sin dudarlo”. 

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