Este mes se conmemoró el 1 de mayo, el Día Internacional del Trabajador. Una fecha que recuerda y celebra la lucha de la clase obrera en la conquista de derechos y condiciones laborales dignas a lo largo de la historia. Sin embargo, en la actualidad el empleo representa un problema estructural preocupante en la sociedad, especialmente entre los jóvenes. En España son miles los jóvenes que encuentran numerosas dificultades para acceder a un mercado laboral estable, bien remunerado y que les permita una garantía de construirse un futuro.
El desempleo juvenil en nuestro país sigue siendo uno de los mayores retos sociales y económicos. Según los datos del primer trimestre de 2026 de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicados por el Instituto Nacional de Estadística, la tasa de paro juvenil entre los menores de 25 años se encuentra en torno al 25%. Esto significa que uno de cada cuatro jóvenes que busca trabajo no encuentra. Además, más 440.000 jóvenes se están en situación de desempleo.
A pesar de que en los últimos años se han presentado mejoras en el número de afiliaciones y creación de empleo juvenil, España sigue siendo uno de los países con mayor tasa de desempleo juvenil de la Unión Europea, cuya tasa en este ámbito ronda de media el 14%. Esta diferencia numérica es un reflejo del problema estructural que afecta a las nuevas generaciones.
Muchos jóvenes culminan sus estudios con la esperanza de poder encontrar un empleo que esté relacionado con su formación, pero la realidad con la que se encuentran es distinta. La falta de experiencia laboral que exigen las empresas, la elevada competencia y escasez de oportunidades son factores que llevan a la aceptación de empleos temporales, jornadas parciales y trabajos que poco se asemejan a su formación. En otros casos, muchos pasan largos periodos de tiempo en situación de desempleo ante la falta de una oportunidad estable.
Esta situación deriva en que a muchos jóvenes se les hace muy complicado el poder ahorrar, independizarse y construir un proyecto de vida que sea estable. A esto se le suma otro fenómeno, la emigración juvenil al extranjero en busca de oportunidades. Muchos deciden marcharse a otros países en busca de mejores salarios y estabilidad profesional, lo que conlleva a una pérdida de talento, especialmente en sectores como la tecnología o sanidad.

A pesar de la leve mejora de la situación y ciertos avances, todavía persisten importantes desigualdades y situaciones de precariedad entre la población más joven que intenta acceder al mercado. Por ello, es importante seguir reivindicando la mejora de oportunidades y condiciones laborales que garanticen un futuro digno a las nuevas generaciones.
Un puente hacia las oportunidades
Ante esta realidad, existen diferentes asociaciones y programas de empleo juvenil que intentar apoyar y orientar a jóvenes que buscan incorporarse al mercado laboral. Es el caso del programa 5G de YMCA, donde sus orientadoras trabajan de forma individual con los que llegan, en muchos casos, desorientados sin conocer cómo se realiza la búsqueda de empleo.
Riosol Cascos e Irene Cordovilla consideran que uno de los principales problemas se encuentra en la desconexión del sistema educativo con el mercado laboral. Riosol comenta: «Salimos con muchos conocimientos técnicos. Lo digo por mí porque es algo con lo que yo también en su momento me encontré. Pero luego realmente no hay ese match entre el mercado laboral y la formación».
Elaborar un curriculum, afrontar una entrevista de trabajo o utilizar plataformas de empleo apenas se trabajan durante la formación académica. Además, destacan que las propias empresas exigen una experiencia previa, incluso para puestos de iniciación, que es muy poco posible que tengan. Esto provoca que los jóvenes, que acaban de finalizar sus estudios, se sientan frustrados, inseguros o perdidos.
En el programa trabajan para cubrir ese acompañamiento a través de tutorías, orientación personalizada y contacto con empresas de distintos sectores. Según explican las orientadoras, muchos jóvenes llegan con un curriculum poco adaptado o que no les representan. Irene Cordovilla explica: «Ahora está Chatgpt o cualquier plataforma donde tienes mil plantillas de currículum, pero eso no hace que tú vayas a mejorar tus herramientas de búsqueda de empleo».
«Lo que hablamos del currículum, cambias cuatro cosas o le das otra perspectiva al documento y les empiezan a llamar de entrevistas» señala Riosol. Más allá de encontrar empleo, destacan que uno de los mayores cambios en los participantes es el aumento de autonomía y confianza en sí mismos. Su objetivo es que en un futuro sepan cómo afrontar la búsqueda de empleo y no las necesiten.
Este proceso también es emocional, contiene desgaste, no físico, pero si mental. Muchas personas necesitan sentirse escuchadas y apoyadas en una etapa marcada por la incertidumbre y la frustración.
A lo largo de los años, han pasado muchos jóvenes con perfiles diversos, desde graduados universitarios hasta personas con formación profesional o experiencia en distintos sectores.
Es el caso de Valeria F. que llegó al programa en situación de desempleo y que conoció la iniciativa a través de una persona vinculada a la asociación.
Según explica, uno de los aspectos que más le ayudó fue aprender a mejorar el curriculum y detectar errores que antes pasaban desapercibidos. «Cuando llegué aquí me di cuenta de muchas cosas que hacemos mal y que no tenemos en cuenta que pueden perjudicar», señala.
La participante asegura que el programa le ayudó a ampliar su perspectiva y valorar nuevas posibilidades: «Vienes con un objetivo y ellas te ayudan a abrir muchas puertas. Decir: “no te gustaría esto, no te gustaría lo otro”. Te replanteas más cosas».
La joven afirma que llegó a sentirse muy motivada y considera que iniciativas como esta siguen siendo poco conocidas entre la población juvenil, pese a la ayuda que ofrecen a quienes buscan empleo.
Su experiencia es un reflejo de la realidad de muchos jóvenes. La dificultad de acceder al mercado laboral no siempre está relacionada con la formación, también falta orientación, confianza y herramientas para afrontarlo.
Muchos jóvenes viven su primera experiencia en el mundo laboral durante las prácticas de sus estudios. A lo que ayudan es a que el estudiante pueda poner en práctica su formación académica en un entorno donde, en un futuro, trabajará.

Se considera también que es una forma de adquirir las competencias para poder encontrar posteriormente un empleo.
Se estima, según el Libro Blanco de las Prácticas (2025) de la Red de Fundaciones Universidad-Empresa, que más de 800.000 estudiantes de un grado acceden a los programas de prácticas que hay en España. Además, según el informe Visión sobre el futuro laboral de los ‘Zetas’ universitarios de la Universidad Complutense de Madrid y la agencia BTOB, 1 de cada 3 alumnos creen que hay carencias dentro de su formación práctica.
Los beneficios de esta experiencia son diversos y están relacionados con la mejora de la empleabilidad del estudiante, el desarrollo de las competencias profesionales y la construcción de un puente entre la universidad y el mundo laboral.
Claudia Ruiz Rodríguez es una estudiante de tercer año de Enfermería que actualmente está en sus prácticas en el Hospital Clínico Universitario.
Pregunta: En general, ¿cómo valoras tu experiencia durante las prácticas?
Respuesta: Creo que es la parte más importante de la carrera para saber si hemos elegido bien nuestro futuro y para decidir qué es lo que más nos interesa de nuestro trabajo.
P: ¿Te dieron alguna facilidad dentro de la empresa o hubo complicaciones?
R: En mi caso al ser Enfermería, la Universidad y Sacyl se ponen de acuerdo para que los alumnos rotemos por diferentes servicios elegidos al azar y podamos ver diferentes partes del trabajo. A cada uno se le informa semanas antes a qué servicio tiene que ir para hacer sus prácticas
P: ¿Qué fue lo más enriquecedor de la experiencia?
R: Poder poner en práctica todo el temario teórico de los años anteriores, cómo funciona en mi caso un hospital, el trato con pacientes que al final solo se aprende en prácticas y la relación con el resto de los trabajadores del equipo de salud. Además de aprender las diferentes técnicas y procedimientos que aprendimos teóricamente en años anteriores
P: ¿Volverías a elegir la misma empresa si pudieses volver a empezar?
R: Personalmente estoy muy satisfecha por todo lo que aprendí, sobre todo, porque es en la práctica donde realmente sabemos si nuestra carrera nos gusta o no. Es cierto que al igual que en nuestra futura vida laboral tendremos que aprender a convivir con personas que no valoren nuestro trabajo […] que no quieren que en los hospitales haya estudiantes a pesar de ser la única forma de poder aprender a desempeñar bien nuestro trabajo; pero por norma general, el equipo enfermero nos enseña y ayuda con paciencia y siempre de una manera muy muy amable
P: ¿Cumplió tus expectativas?
R: Sí, por supuesto, creo que es lo más importante de todo mi paso por la universidad y realmente es donde más he aprendido y he comprendido todo lo referente a mi profesión. Gracias a las prácticas me siento más preparada para la vida laboral […] para mí son la parte más importante de cualquier carrera y donde realmente se aprende.

