A poco más de un mes para la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), miles de estudiantes en España comienzan a notar como los nervios y el estrés se apoderan de sus almas y sienten una inmensa presión nunca antes vista. Este examen, clave para su futuro académico y profesional, se ha convertido en la mayor fuente de presión académica en los jóvenes de nuestro país. La exigencia de lograr buena nota para poder estudiar aquello que han soñado desde niños, y las presiones familiares general una gran desestabilidad emocional muy difícil de controlar para muchos alumnos.
Las semanas antes de la prueba, suelen estar marcadas por unos nervios nunca antes vistos y unos niveles de insomnio estratosféricos. Psicólogos y orientadores educativos advierten de un aumento en los niveles de ansiedad en estas fechas, con síntomas que van desde la falta de concentración hasta episodios de angustia. Aunque cierto grado de nerviosismo puede ser positivo, cuando se vuelve excesivo puede afectar negativamente al rendimiento.
Además esa presión de que “mi vida se decide en un examen” incrementa ese malestar general. Muchos alumnos creen que su futuro y reputación depende exclusivamente de unas pruebas, una visión totalmente errónea que contribuye al caos. En estas situaciones numerosos expertos como la guía de orientación de Castilla y León, recomiendan una serie de técnicas de estudio y relajación idóneas para esta situación que la mayoría a lo largo de la vida hemos pasado.
Visión desde Castilla y León
En Castilla y León, según la Consejería de Educación, más de 10.000 alumnos se presentan cada año a estas pruebas. La suerte está del lado estudiantil, ya que más del 90% de los alumnos aprueban, lo que refleja una gran preparación y capacidad de la sociedad castellana.
Sin embargo, esto no reduce la presión ya que, al ser una comunidad con grandes resultados a nivel histórico, la presión cada año para profesores y alumnado es mayor.
Provincias como Valladolid, León o Salamanca son las que cuentan con un mayor número de alumnos que compiten por acceder a grados con una nota de acceso muy altas y que cada año, debido a la alta demanda, no paran de incrementar, necesitando a día de hoy una medía mínima de 7 para poder cursar dichas titulaciones.
En definitiva, la PAU sigue siendo un desafío tanto académico como emocional. Mientras las cifras en Castilla y León reflejan buenos resultados a nivel nacional, el impacto del estrés en los jóvenes aumenta la necesidad de acompañar mejor a los estudiantes en este proceso clave de su vida.

