La Federación de CJ Don Bosco ha desarrollado diversas actividades en abril para alcanzar experiencia compartida en grupo con contacto directo con la naturaleza
Una de las fechas señaladas en rojo en el calendario de la Federación de Centros Juveniles Don Bosco CyL son los días de convivencia mediante acampadas. Durante este mes centros como la Casa de Juventud Aleste, de Valladolid, han acogido un fin de semana para llevarlo a cabo.
Con la mirada puesta en el Día Internacional de la Madre Tierra, jornada que está establecida desde el 22 de abril de 1970 por el senador Gaylord Nelson para promover la conciencia medioambiental, esta asociación juvenil ha buscado una forma de aportar «su granito de arena».
El escenario elegido para celebrar el Minicampa de primavera ha sido el Lago de Sanabria, concretamente con el Albergue de San Martín de Castañeda (Zamora). donde se han acogido niños y jóvenes de entre 5 a 16 años que son participantes en grupos del IEF: Saltimbanquis, Andainas, ADS y Ados. Otros perfiles interesados han sido personas que se encuentran en la Parroquia Mª Auxiliadora en dinámicas como catequesis de comunión y confirmación.
Desde la Casa de Juventud Aleste consideran que el contacto directo con el entorno natural permite promover sensibilización medioambiental, para facilitar la importancia de conservar y de cuidar el entorno.





Esta dinámica ha resultado una experiencia vivencial para los jóvenes y los más pequeños que contribuye a que puedan despertar interés por la protección de los recursos naturales que les rodean. Además, ha sido una alternativa de ocio saludable que potencia hábitos de vida saludable frente a hábitos de vida activos y saludables. Uno de los mayores retos a los que se enfrentan hoy en día esta franja de edad por la gran cantidad de estímulos y peligros que les rodean, como es el caso del uso excesivo de pantallas u otras conductas perjudiciales para la salud.
Programas socioeducativos
La Asociación de Auryn, en León, también se ha unido a la causa, y en añadido ha querido enfocarlo como un método de intervención socioeducativa dirigida a la población en situación de vulnerabilidad para contribuir a la inclusión social y el desarrollo personal. En estos espacios seguros se pueden reducir desigualdades en el acceso al ocio educativo, dando una garantía de desarrollo integral de los participantes.
Este tipo de programas busca compensar cualquier tipo de discriminación o exclusión social, y pretende promover el desarrollo personal y social de todos los beneficiados.

