Ni comunicadores ni influencers: los perfiles juveniles que la tecnología no está transformando

Con la llegada de las nuevas tecnologías y el desarrollo tan avanzado de las redes sociales, no sorprende el decir que personas de avanzada edad se están quedando anticuadas y, en muchos de los casos, el pasotismo ante esta digitalización es abismal.

Sin embargo, gran parte de nuestra juventud se encuentra también señalada y marcada por esta serie de movimientos. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), España  lidera la tasa de paro juvenil más alta de todos los países que conforman la Unión Europea.

Ante esta grave situación, numerosos sectores ya se han empezado a mover y a buscarse un lugar porque, aunque la tasa de paro genérica en nuestro país haya sido reducida, y la digitalización aporte una inmensa cantidad de beneficios en muchos sectores, deja fuera a quienes no optan por seguir ese camino.

Perfiles no transformados

Uno de ellos es el Grupo de Scouts de Castilla y León, centrado en una formación no tan formal de niños y jóvenes, basada en un sistema de aprendizajes prácticos y una vida en grupo marcada por el compromiso social. A través de dinámicas como campamentos, actividades al aire libre y muchos otros proyectos que fomentan el trabajo en equipo. Su metodología, basada en “aprender haciendo” permite a los jóvenes obtener una serie de aptitudes que marcan a sus integrantes para el resto de sus vidas.

Además, la organización apuesta por la formación específica  en el ámbito del ocio educativo mediante su escuela de animación juvenil, donde se imparten titulaciones oficiales como monitor y coordinador de actividades de tiempo libre. Estos cursos apuestan por dejar más de lado el papel y boli tradicional y se centran en la experiencia práctica que te dan las actividades reales, que son las que verdaderamente preparan a esta serie de jóvenes para trabajar en esta serie de programaciones no tan hiladas al contexto educativo tradicional.

De este modo, los scouts no solo ofrecen un espacio de crecimiento a nivel personal, sino que también plasman una alternativa real y cercana dentro de un mercado laboral que se encuentra cada vez más sectorizado. En un contexto donde la tecnología parece dirigir el ritmo y las oportunidades laborales que nos llegan a día de hoy. Iniciativas como estas demuestran que siguen existiendo caminos profesionales vinculados a lo social y al lado humano. Lejos de ser menos, estos perfiles siguen mostrando su valor en una sociedad que, pese a digitalizarse, sigue necesitando personas capaces de educar, enseñar y crear vínculos sociales.

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