El Centro Juvenil Don Bosco de León celebra sus Fiestas de María Auxiliadora con cuatro días de actividades

El Centro Juvenil Don Bosco de León se convirtió una vez más en el epicentro de la alegría salesiana al acoger las Fiestas de María Auxiliadora 2026. Entre el 21 y el 24 de mayo, las instalaciones de la sede ubicada en la calle San Juan Bosco, congregaron a decenas de niños y jóvenes de entre 8 y 13 años en torno a una completa programación que entrelazó la diversión, la identidad local y el sentido comunitario. Estas jornadas, consolidadas como una de las citas socioeducativas más esperadas de la primavera leonesa, fueron organizadas por la Federación de Centros Juveniles Don Bosco de Castilla y León con el firme propósito de rendir homenaje a la patrona de la familia salesiana, promoviendo al mismo tiempo valores de convivencia y participación activa.

La celebración arrancó con un potente estallido de ocio moderno que transformó el patio del centro en un auténtico festival juvenil. Durante el arranque de las fiestas, la música de una disco móvil y la adrenalina de un toro mecánico compartieron protagonismo con la creatividad de los talleres de manualidades, donde triunfaron los diseños de Hama Beads, y los puestos de pintacaras. Además, la presencia de una food truck sirvió como punto de encuentro gastronómico para que los asistentes repusieran fuerzas en un ambiente distendido. Tras esta primera toma de contacto con la diversión más actual, las jornadas dieron un giro hacia las raíces con la organización de un gran torneo de juegos tradicionales. En una era dominada por el ocio digital, la iniciativa rescató el valor del movimiento y la interacción cara a cara mediante vibrantes carreras de sacos y dinámicas en equipo que desataron las risas y reforzaron el compañerismo.

El ecuador de la festividad estuvo marcado por la Gran Gymkhana María Auxiliadora, una actividad emblemática del asociacionismo salesiano donde los jóvenes tuvieron que resolver pistas, superar retos físicos y colaborar estrechamente para alcanzar la meta, potenciando así el ingenio y el liderazgo compartido. Finalmente, el broche de oro a estos cuatro días de intensa actividad llegó con los actos más solemnes y emotivos, trasladando la celebración a La Fontana. Allí se llevó a cabo la tradicional procesión en honor a la Virgen, seguida de una eucaristía que reunió no solo a los menores, sino también a familias, educadores, animadores y antiguos alumnos. Este cierre religioso e institucional evidenció el arraigo de la pedagogía de Don Bosco en León, demostrando cómo el voluntariado y la educación en el tiempo libre siguen siendo herramientas fundamentales para ofrecer a la infancia un espacio seguro donde crecer, aprender y compartir.

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