Asociaciones como YMCA promueven actividades para dotar a los jóvenes de herramientas que les permitan prevenir y comprender sus problemas
La adolescencia es una etapa clave en el crecimiento y desarrollo personal. Se encuentra marcada por los cambios emocionales, físicos y sociales. Durante este periodo los jóvenes construyen su identidad y fortalecen sus relaciones. Sin embargo, todos estos procesos pueden generar presión e incertidumbre, haciendo a los jóvenes más vulnerables a experimentar problemas de salud mental.
Según datos de Unicef, en España 4 de cada 10 adolescentes han tenido o piensan que han tenido algún problema relacionado con la salud mental en el último año. A esto hay que añadirle que la mitad de los jóvenes que han experimentado estos problemas no han pedido ayuda, una clara evidencia de la falta de información y formación en este ámbito. Esto los hace más vulnerables a sufrir algún tipo de discriminación y exclusión social, así como problemas de salud o conductas de riesgo.

En este contexto, la prevención y educación emocional resultan herramientas primordiales, especialmente a través de la realización de programas educativos que acerquen a los adolescentes recursos que les permitan comprender, prevenir y gestionar un desarrollo saludable.
Desde YMCA Valladolid, este tipo de iniciativas son fundamentales dentro de su plan de actividades. La más reciente se llevó a cabo en las instalaciones de la asociación el pasado 17 de abril en colaboración con El Puente de Salud Mental. La actividad fue impartida por Daniel Cembrero y estuvo dirigida a adolescentes de entre 13 y 15 años.
La sesión inició con una serie de preguntas abiertas para conocer que entendían los jóvenes por salud mental y cuál consideraban que es la función de las emociones. A partir de ahí, se desarrollo una charla dinámica en la que se abordaron aspectos clave como la gestión emocional en situaciones cotidianas, el grado de control que tienen sobre ellas y cómo influyen en su comportamiento.
También se destacó la importancia de contar con el apoyo de un entorno cercano, ya sea familiar, escolar y social, con el que se puedan compartir cómo se sienten. Asimismo, se puso en valor la importancia del deporte y hobbies como herramientas eficaces para canalizar sus problemas y emociones.

Los jóvenes asistentes tuvieron la oportunidad de compartir sus experiencias y estrategias que les ayudan a gestionar sus emociones más difíciles, aprendiendo a identificarlas, aceptarlas y manejarlas de forma saludable. En este sentido, Daniel remarca la importancia que tiene comprender que cada caso individual es distinto y que es primordial comunicar lo que uno siente para así recibir ayuda.
Para finalizar la sesión se realizó un juego de mímica que consistía en identificar las emociones en otras personas y demostrar que esto también puede ser algo difícil de expresar y captar en los demás.
Este tipo de actividades e iniciativas hacen frente a la necesidad de seguir trabajando desde el ámbito educativo la salud mental desde una edad temprana. Así los adolescentes aprenden a tomar conciencia sobre este problema a la vez que son escuchados y acompañados.

