Según los datos recogidos en el informe de “La Juventud en Cifras” desde la Junta de Castilla y León, la situación de los adolescentes refleja dificultades en los ámbitos de empleo y educación, factores que se relacionan con situaciones de vulnerabilidad.
En Castilla y León residen aproximadamente más de medio millón de población joven, según datos del INE (Instituto Nacional de Estadística). Algunos de ellos, debido a la situación de vulnerabilidad, presentan diferentes dificultades educativas o de acceso a programas de inserción laboral, lo que justifica la necesidad de programas de apoyo socioeducativo.
Según datos de la plataforma de organizaciones de infancia de CyL en 2024, el 14,1% de los menores de edad viven en pobreza severa. Entre la población de 18 a 29 años, la pobreza severa en 2025 está en el 10, 3% lo que quiere decir que 1 de cada 10 jóvenes aún sigue en riesgo de vulnerabilidad.
Estos datos muestran que hay muchos niños y adolescentes que no pueden permitirse continuar sus estudios, encontrar un empleo estable o independizarse.
Además, una gran parte de ellos no tiene acceso a actividades de apoyo socioeducativo que favorezcan su desarrollo tanto social como personal. Por eso es importante ofrecer distintas actividades para intentar mejorar su calidad de vida, mostrarles cercanía y un acompañamiento con un refuerzo social, educativo, laboral…
Programas
Desde la Junta de Castilla y León y muchas asociaciones como Cáritas o la Fundación Adsis, organizan y desarrollan programas, principalmente de apoyo social-educativo, dirigidos a ese segmento de la población joven.
Por ejemplo, en Villamuriel de Cerrato (León), la Fundación Don Bosco trabaja junto a 32 niños, niñas y jóvenes desde 4.º de primaria a 3.º de la ESO. El proyecto se estructura en diferentes áreas dentro del acompañamiento integral a jóvenes para ayudarlos en todo momento.
En el ámbito escolar realizan talleres de apoyo y técnicas de estudio. Dentro de la familiar se organizan café-coloquios con los padres, madres o tutores legales, para facilitar la comunicación dentro del proceso educativo.
Además, abarcan otras superficies de trabajo como el área transversal de habilidades sociales y relaciones interpersonales, actividades relacionadas con la salud y de desarrollo personal.
Estos programas permiten reducir las desigualdades y garantizar una equidad de oportunidades, para que todos ellos puedan tener un presente y futuro con muchas más posibilidades y estabilidad, tanto en lo personal como en lo social. Y tú, ¿qué actividades o programas realizarías para ayudarles?

