No es de común conocimiento saber que hoy, 29 de abril, se celebra el día internacional del perro guía. Para conocer un poco más sobre ellos, cuál es su labor, como se les entrena… Alejandro Centeno, un joven ciego que hace uso de este servicio, cuenta su experiencia y su día a día. Pero primero, lo importante, su compañera:
P: ¿Cómo se llama tu perro guía?
R: Es una perrita de seis años, llevo con ella poco. Se llama Usera, como el barrio de Madrid.
P: ¿El nombre te lo dan desde la asociación o lo elegís vosotros?
R: No, no, por adiestrarle el nombre lo ponen ellos. Para facilitar el adiestramiento. De hecho, últimamente ha estado habiendo unos nombrecitos que tela. A algún compañero le han entregado a algún perro llamado Cuota. Aunque también hace poco entregaron a un perro con un nombre que me encanta, Mufasa, nombrazo.
Una vez presentada Usera, era importante conocer todo lo que la rodea, las ayudas, los trámites, sus cuidados, su años laborales…

P: ¿Qué ayudas te da tu perro guía que no son visibles para aquellos que no lo tienen o nunca lo han tenido?
R: A ver, el perro guía da muchas ayudas que no son visibles. Todo parte del conocimiento que la gente tiene del perro guía. Mucha gente piensa que es un GPS. A mí llegaron un día a preguntarme si cambiaba de perro a cada ciudad a la que iba para que el perro se supiera la ciudad. Entonces, claro, hay mucho desconocimiento.
P: ¿En qué te ayuda un perro guía?
R: Principalmente el perro guía te ayuda a desplazarte esquivando los obstáculos. El perro no conoce dónde va. Por eso es como una sinergia siempre el trabajo con un perro guía. La que menos se ve quizás sea una orden que tienen de seguimiento.
Si tú vas delante de mí y yo le digo a mi perra «sigue», te va a seguir. Y si tú te giras, ella se gira. Ella me orienta siempre detrás de tus pasos, en ese sentido. Quizás sea la que menos se vea porque no se usa tanto o se usa más de forma encubierta. Y la otra que, por ejemplo, es muy interesante y es la que tampoco se entiende o se ve, serían las dos funciones principales, te diría yo, que se encuentran más ocultas. Es lo que llaman la desobediencia inteligente.
El perro está entrenado para la toma de decisiones. Para tomar decisiones en entornos complejos, como es el tema para una persona ciega, moverse por la calle es complicado. Entonces, la desobediencia inteligente es que, por ejemplo, en un cruce estoy esperando para cruzar un paso de peatones de estos que no tiene semáforo. Si yo le digo, avanza, pero ella ve que viene un coche, ella me va a desobedecer.
Está contraviniendo, obviando mi orden en favor de la prevalencia del equipo. Esto se enseña aprovechando el instinto de protección del perro, cuando se consigue el perro está prácticamente preparado para salir a guiar.
Cuando a nosotros nos entregan el perro, todos los chequeos y todos los aprendizajes que ha tenido el perro durante su etapa de instrucción se van chequeando. Tolerancia a ruidos, tolerancia al trabajo de bordillos, giros izquierda-derecha, trabajo en zonas con muchas aglomeraciones y dentro de eso está también Metro, porque es en Madrid. Metro, cercanías, etcétera. O sea, es como que tienen una lista de todo lo que se ha ido haciendo. Eso es lo que viene siendo un curso, más o menos.
P: ¿Y qué trámites tuviste que hacer para solicitar a tu perro guía o qué proceso se tiene que llevar en cualquier caso?
R: Por la visión del perro, básicamente, el perro tiene que pasar por una serie de pruebas, tanto veterinarias como técnicas y temperamentales, en términos etológicos, en términos del comportamiento, principalmente, que se le hace cada equis tiempo en la Fundación, durante su etapa de formación, socialización, instrucción, etc.
Por nuestra parte, como usuarios, tenemos que ir a la ONCE, cuando somos afiliados no nos cuesta nada. El perro no cuesta (al usuario), el coste del perro aproximado es de 31.000 euros (a la ONCE), como algún coche. Hablamos con alguno de los técnicos, principalmente el técnico que se encarga del tema de movilidad, que es el que llaman técnico de rehabilitación. Y le dices: “oye, mira, pues estoy planteando pedir perro guía”. Ahí haces la solicitud de perro.
Cuando se tramite la solicitud de perro, tú tienes que pasar por cuatro partes. El informe psicológico, en el que se evalúa la capacidad que tienes de gestión de frustración, básicamente tu estado psicológico. Tanto emocional, de capacidad y comprensión, conversión de órdenes, flexibilidad a nivel mental, etc. Luego tienes el informe del trabajador social, que evalúa las condiciones en las que va a vivir el perro y las que tienes tú para mantenerlo.
Uno médico, para evaluar todo lo que es tu situación de movilidad, capacidad visual, capacidad sobre todo auditiva y te hacen audiometría también. Y el informe, que es el más importante, el de movilidad, que es el que hace el técnico de rehabilitación, en el que ahí básicamente observan a qué velocidad caminas, qué tal caminas con bastón, qué tal haces los recorridos, la discriminación de texturas a nivel de suelo, la discriminación de ruidos en términos de audición (cambios en el entorno a nivel auditivo como garajes, puertas…).
A partir de ahí, se evalúan esos expedientes y a la persona le llega una carta de si es apto o no. Si no es apto, se descarta.
P: Entonces, Alejandro, después de contarnos todo esto que es muy tedioso, ¿más o menos cuánto suele tardar desde que una persona toma la decisión de que quiere un perro guía hasta que le aceptan?
R: Hay dos tiempos. El primer tiempo, que es desde que se solicita hasta que se terminan de pasar los cuatro reportes. Yo trabajo en la ONCE, yo me encargo de hacer el psicológico. Entonces, cuando a mí me llega el documento de tener que hacer un reporte psicológico para un usuario o un futuro usuario, tengo un plazo de diez días para emitir ese dictamen.
En esos diez días tienes que valorar todo lo que nos han contado de la persona, de los aspectos psicológicos. Yo y el resto de técnicos. Los cuatro tenemos un plazo de diez días para enviar el expediente. De ahí se resolverá en el tiempo que sea, de normal suele ser tres semanas, un poquito más, para emitir el apto. Y en el momento en el que tienes el apto, te llega la carta de que eres apto para perro guía.
Si es tu primer perro esperas una media de cuatro a seis años, es mucho porque hay mucha lista. Generalmente suele ser cuatro años y a mayores se pueden dar condicionantes que atenúan como por ejemplo si eres joven, activo, universidad, trabajas, etc.
Si eres renovador, es decir, que has tenido varios perros, tienes un plazo de dos años para solicitar uno con tiempo reducido. Y ese tiempo de renovación de normal desde que tu no tienes perro, cuando yo vuelvo a recibir el apto (hay que recibirlo siempre), lo suelen dar en una media de año o año y medio.
P: ¿Y tenéis que estar de acuerdo los cuatro para dar el apto a cualquier persona?
R: Sí. Es una decisión unánime.
P: ¿Tenéis que deliberar todos?
R: No, no se deliberan todos. Cada uno lo hace por su cuenta. Nos reunimos para evaluar o para valorar.
P: ¿Y si el médico dice que es apto, pero tú, psicológicamente, dices que no es apto, esa persona ya no podría recibir perro?
R: Exacto. Si mi informe es sólido, lógico y consecuente y está bien argumentado, esa persona no recibe perro. Obviamente hay unos con mucho más peso. Se supone que todos los tienen peso por igual, pero es cierto que dan mucho más énfasis al del trabajador social.
Claro, lo psicológico puede trabajarse. Obviamente, si es algo serio, no. Por ejemplo, te pongo un caso. Cuando yo trabajaba en Barcelona, se le entregó a un perro a una persona con agorafobia.
Muchas veces el tiempo que tenemos es de una hora, hora y poco para valorar. Obviamente hay cosas que se van a colar. Pero yo creo, tanto como usuario como psicólogo, que esa persona no debería tener perro. Porque es una persona que no va a salir a la calle, que va a tener dificultades cada vez que salga.
El peso que se le va a dar principalmente es al informe del trabajador social para valorar en qué condiciones va a estar el perro y cómo va a vivir el perro. Y el de movilidad, en mi opinión, son los más importantes.
P: ¿Tienen algún cuidado especial o hay algunas pautas que les dais o que se da a las personas con perro guía?
R: Cuando tenemos un perro a nosotros nos mandan un curso de dos semanas. Aquí en España. Si es de una de las escuelas con convenio, que suele ser Estados Unidos, son tres semanas aproximadamente. Durante ese tiempo, es el que tú tienes para formarte y hacer vínculo con tu perro.
P: ¿Cómo se produce la asignación de perro usuario?
R: Ellos valoran todos mis informes, lo miran, valoran a la persona. Alguna vez la entrevistan para conocerla un poco. Especialmente si es el primer perro. Y en base a eso y a tu forma de ser y a cómo ellos conocen a los perros, dicen: “Esto es como los cromos. Este va con este. Como jugar las parejas. Este usuario pega con este perro y con este otro. Con este perro A y con este perro B”. Entonces, obviamente, tienen esos dos planes.
Las pautas que a nosotros nos dan nos las enseñan los cursos. Es ese el tiempo que tenemos para hacer vínculo con el perro. Para que el perro se empiece a habituar a nosotros, a nuestra forma de trabajar, a nuestra forma de movernos.
Porque, claro, no es lo mismo mis dimensiones que las del instructor. Entonces, las pautas de cuidados en términos especiales son sostener la obediencia y trabajarla de vez en cuando.
Obviamente, sí que nos remarcan mucho que tienen que tener un cuidado especial en términos de higiene, porque van a entrar en todos los sitios. Cuidar la educación, cuidar la alimentación… No podemos andar y coger y decir toma un cacho de jamón. Porque esas son conductas que han sido adiestradas durante mucho tiempo de forma seria y exigente y ese adiestramiento hay que mantenerlo para evitar que aparezcan problemas.
Los perros no son infalibles. Alguna vez fallan, obviamente. Pero, al final es eso, hacer vínculo es lo más importante.
P: ¿Cuántos años pueden estar los perros ya en activo? ¿Hay un tiempo máximo o cuando llegan a cierta edad es recomendable que ya no lo sigan haciendo?
R: Depende. Siempre se puede acortar ese tiempo. A mí, por ejemplo me ha pasado. Yo he tenido tres perros. Uno me duró seis meses por un problema que no se le había detectado y se jubiló y posteriormente se le dio en adopción. Tuve otro que empezó con epilepsia y ese se lo dejé a una familia cercana para poderlo seguir viendo.
El perro tiene una media de duración de ocho a diez años. Tanto se puede alargar como acortar. Si el perro ves que tiene once años y está sano, va tirando, no tiene ningún problema y guía bien, puede seguir trabajando. Obviamente, yo sí quiero darle un descanso, creo que es necesario. Yo más o menos tengo esa estimación de ocho a diez años de ejercicio. Es decir, si nos los entregan con dos años, ponte que desde los nueve hasta los doce ya puedes empezar a pensar en renovarla.
P: ¿Qué pasa cuando se jubilan?
R: Te lo puedes quedar. Si no te lo puedes quedar tú, puedes buscarle a una familia, ya sea familiar tuyo, amigo… Y si no, se le da a la Fundación y de normal la Fundación o se lo ofrece primero a la familia que lo tuvo durante su periodo de adiestramiento, la familia educadora voluntaria o en caso de que esa familia no pueda hacerse cargo de ello, lo que hacen es pasar una lista de perros guía jubilados donde cualquier persona de España puede adoptar un perro guía jubilado.
P: ¿Existe un número máximo de perros guía que pueda tener una persona?
R: A ver, aquí hay que tener una cosa muy clara. Puedes empezar a solicitar perro guía a partir de los 18 años. Antes, nada. Nunca verás, en España al menos, un niño de 16 años afiliado a ONCE con perro guía. Porque tienes que estar afiliado a la ONCE para tener un perro guía ya que hay criterios visuales. Tú no puedes tener un perro guía porque tú tienes una visión del 100%.
Hay que estar afiliado y tener una visión más baja. El criterio de afiliación es de una agudeza visual inferior al 10% o un campo visual reducido, muy reducido. Hay personas que se les deniega el perro guía por criterio visual. Son unas personas que pueden aprovechar todavía su resto visual para defenderse y para moverse.
El número de perros que pueda tener una persona entra en cada uno. Porque cada uno puede tener su historia. Es decir, yo llevo 10 años teniendo perro guía y en ese plazo de 10 años he tenido tres porque han fallado dos. Eso es algo que no es normal porque ese plazo es poco más que un perro guía, como mucho dos.
No existe un número ilimitado, pero sí que es verdad que cuando empiezas a llegar a una edad en la que a lo mejor tienes que plantearte si tú vas a vivir más que el perro, o si el perro va a vivir más que tú. Pero eso no quiere decir que no se pueda pedir. Si eres una persona activa puedes pedirlo perfectamente.
P: Para la familia que solicita un perro guía, ¿supone mucho gasto el mantenerlo o la ONCE se hace cargo de los gastos?
R: Para la familia voluntaria se encarga todo la Fundación ONCE del Perro Guía, es coste cero. Salvo que le quieran comprar juguetitos o alguna cosita. Pero lo básico: pienso, revisiones… lo cubren. Porque su papel es importantísimo. Para ellos es coste cero. Aunque la perra siempre pertenece a la Fundación ONCE del Perro Guía, jamás al usuario.
A partir de que nosotros firmamos un contrato de aceptación, un usufructo. En el que pone que nos tenemos que encargar a partir de que el perro se adquiere como unidad de guía de: pienso, gasto veterinario, higiene, si se rompe el arnés comprarlo nosotros… Cosas así.
Como un perro guía no trabaja solo, es importante conocer cómo se siente el usuario y que es lo que le llevó a solicitar un perro guía. Alejandro cuenta su experiencia.

P: ¿En tu caso particular hubo alguna razón en específico que te hiciese solicitar el perro guía?
R: Yo soy afiliado desde niño. Eso no quiere decir que sea ciego desde niño. Entonces yo ya veía cómo eran los perros guía y a mí ya me llamaba la atención. Siempre he tenido perros y me han encantado los perros.
La razón principal es la movilidad. Yo, desde que perdí la vista en 2012, cuando tenía 16 años, ya sabía que iba a tener perro guía de mayor. Que si algún día perdía el resto visual que tenía, iba a tener perro guía.
Veía cómo eran, yo consideraba que podía ser adecuado para tener perro guía y la motivación que yo tenía era principalmente la movilidad. El poder desplazarme con más agilidad. Además de ir y acompañar a tu perro a todos los sitios, que eso es un lujazo.
Hay gente que considera que tener un perro guía es maltrato, pero para un perro la guía es casi como un juego. Es un trabajo por objetivos; por un premio. No sé si habéis visto los vídeos de Jonathan Armengol. Él explica muy bien lo que es el tema del perro. Si veis a Calo va todo el rato, tal y como lo tengo entendido, pidiendo chuche. Para Calo es como jugar, igual que para la mía (Usera).
Volviendo al tema, un perro guía no está nunca abandonado, o rara vez lo tienes que dejar en casa. Me refiero a que casi nunca está solo.
P: ¿Hay mucha diferencia entre la experiencia de andar la calle con un bastón o con un acompañante a un perro guía?
R: Sí. O sea, ten en cuenta que la técnica ya es distinta. Por eso también es imprescindible saber manejar bien el bastón y saber orientarte bien con el bastón y tener una movilidad plena para poder solicitar un perro guía. Un perro guía no vale para una recta. Para eso vas con un bastón. Y porque si el perro se pone malo y lo tienes que dejar en casa, tienes que tener una salida. El perro también tiene que tener sus días de relax.
La diferencia radica en que cuando tú vas con bastón, el bastón busca el obstáculo. Si yo tengo una farola y voy con el bastón, yo me choco con la farola y me anticipo. El bastón lo que me hace es un barrido de lo que tengo delante para saber cuál es mi siguiente paso. En cambio el perro ya te anticipa todo. Ya tienes terreno prácticamente despejado porque él va tomando decisiones.
P: ¿Cualquier raza de perro puede ser un perro guía o tiene que ser una raza en concreto?
R: Depende. Porque en España, la Fundación ONCE del Perro Guía únicamente trabaja con cinco razas. Principalmente Labrador, Golden Retriever, mezcla de ambos, Pastor Alemán, Flat Coat Retriever, que son preciosos, y Caniche Gigante. Caniche Gigante porque son perros que su pelo es prácticamente hipoalergénico entonces la gente que tiene alergias a los perros puede seguir teniendo perros guías.
La escuela de Fundación ONCE del Perro Guía, que tiene otros convenios, siempre trabaja con esas cinco razas y siempre compra esas cinco razas a otras escuelas cuando tienen ese convenio. En el sur de Francia, no recuerdo qué zona hay una escuela. Yo he llegado a ver en Barcelona gente que tiene de esa escuela: Mastines, Bretonnes… Tienen que tener unas características, pero en general son Labrador, Golden, Pastor Alemán, Flat Coat y Caniche Gigante.

