Alrededor de 3700 participantes se vistieron de corredores para citarse en la Cúpula del Milenio otro año más. Gracias a la labor de las ONGs organizadoras, de los clubes deportivos, de la Fundación Municipal de Deportes y del Ayuntamiento todo fue sobre ruedas
A las 9 de la noche en punto salió el primer grupo de corredores, sin tardanzas y con mucha energía. 3 minutos después salieron el resto de corredores que completaron la participación en esta cita en la capital vallisoletana. Con cifra récord en los participantes, las calles estaban llenas y con muchos ánimos por el evento.
En la categoría masculina, ganó Juan Zurro con una marca de 17 min 43 segundos en la prueba que contaba con 5,6 kilómetros. El deportista lagunero fue acompañado en el podio por Javier Gil y Alejandro Calvo. En la categoría femenina, la victoria fue para Claudia Mayordomo, del club Triatlón Pisuerga, que hizo una marca por debajo de los 21 minutos. La segunda clasificada fue Olga Arias y la tercera Sara Briso-Montiano.


Todos los corredores pasaron por sitios importantes del centro de Valladolid, como la plaza Mayor, la Casa Mantilla o la Academia Caballería para acabar en la Cúpula del Milenio. También pasaron por sitios como el puente de Isabel La Católica, el Convento de San Agustín, el Archivo Municipal, el Palacio de Fabio Nelli, o el Palacio Real.
Mientras corrían, los que no iban tan justos de aliento, pudieron observar la iglesia de San Pablo, el Museo Colegio de San Gregorio, la Antigua, la Iglesia de Las Angustias o la plaza de la Universidad. Como novedad este año para optimizar el flujo de la carrera, el recorrido sufrió una pequeña variación, sustituyendo la calle Constitución por la calle Montero Calvo.
El pistoletazo de salida lo dio el alcalde, Jesús Julio Carnero, acompañado de las concejalas de Deportes, Mayte Martínez, y Turismo, Blanca Jiménez, quien participó como corredora. También estuvieron acompañados por el gerente de la FMD, Santiago Hidalgo.

Organización y voluntariado
Toda esta tradición deportiva tuvo sus frutos y es que el dinero recaudado servirá para financiar la labor de las 3 ONGs organizadoras: UNICEF, Entreculturas y Red Íncola. Estas tres entidades transformaron el esfuerzo de los corredores en proyectos de apoyo para colectivos vulnerables, tanto en Valladolid como en otros lugares del mundo. Para que todo saliese bien se reunieron días antes para decidir la labor de cada una de las organizaciones.
Rocío, encargada de UNICEF, decía que su labor era ayudar y conseguir la mayor cantidad de fondos posibles. A parte de los dorsales normales, que costaban 6 euros, había unos dorsales 0, llamados dorsales solidarios, para los que no podían correr. Ese dinero, 10 euros, tenía la misma finalidad que las inscripciones de corredores, solo que daba la oportunidad a gente que no podía participar en la carrera.
La organización de la prueba se desarrolló sin problemas, gracias al trabajo de un centenar de voluntarios de las tres ONGs y de los clubes C.D. Atletas Populares y C.D. Vallisoletanos Trotapinares, fundamentales para coordinar los puntos clave de la ciudad. «Yo estoy aquí porque quiero ayudar y tengo relación con Atletas Populares», comentaba una voluntaria.
Además, se encargaron del ropero para que los participantes dejaran sus mochilas y dieron bolsas de avituallamiento al final de la carrera. «A nosotros nos llamó la Fundación Municipal de Deportes porque necesitaban ayuda para la carrera y les dijimos que sí. Llevamos organizando carreras mucho tiempo», contaba el encargado del ropero, miembro de Atletas Populares».
Gloria, voluntaria de UNICEF, comentaba que llevaba mucho tiempo en la organización que seguía los deseos de su madre por ayudar a los que lo necesitan. «Mi labor es dar una botella de agua, una barra energética y una fruta a los corredores cuando acaban», seguía diciendo Elo, otro compañera de UNICEF.
También se contó con participación de la Policía Municipal, Protección Civil y varias ambulancias en caso de que hubiese alguna emergencia. «Si tenemos algún problema con los asistentes o con los corredores hay policía y ambulancias que podemos llamar», comentaban dos voluntarias jóvenes de UNICEF.


